Peligros a los que me enfrento (Como muchos otros)

 


Antes era como el tipo de este chiste. No tanto un hipócrita como alguien que se sentía atraido por algo que odiaba. Me había convertido en un adicto a la pornografía. Algunas imagenes, videos o lecturas BDSM me parecian aceptables. Creia que podía lograr un compromiso entre mi fe y verlas. Pero no tardaba en encontrar alguna que me demostraba que Dios y vicio eran incompatibles. Aun así no se me ocurría acudir a la oración para pedir ayuda. Hasta que el rezo del rosario me liberó.

Pero aun ahora, que he logrado vivir en paz con mi parafilia, reducirla a un sentimiento o atracción que no debe distraerme de mis deberes y vida, frecuentemente me tienta volver a las malas lecturas y espectaculos. A veces caigo. Enteramente por mi culpa. Entonces debo levantarme lo antes posible y volver a empezar. Es parecido a ser alcoholico.

Hoy día estoy leyendo manuales de sexología y antropología sobre bondage para ver si en el futuro puedo ayudar a jovenes a no pasar por lo mismo que yo. Este blog también es un proyecto en ese sentido. También estoy interesado en los aspectos psicológicos que llevan al deseo de dominar y someterse. La primera pista me la dio el libro de Josef Pieper, Las virtudes fundamentales. El erotismo como el deseo poseer al otro o darse completamente. La sumisión está relacionada con la caridad. Y podemos encontrar nociones sobre dominio en san Pablo. Hablaré de ello (y sobre los peligros de justificar practicas sexuales con la Biblia) cuando comente el libro Domination & Submission: The BDSM Relationship Handbook en este blog. (¡Aunque primero debo leerlo!)

Intento sacar información de películas. Pero la mayoría (La mujer flambeada (1983)La prisionera (1968)...), aunque no están mal, no aportan mucho a mi conocimiento. La escritura permite entrar mucho más profundamente en el interior de las personas. Por eso  relatos, videojuegos y novelas BDSM me serian muy útiles para saber más sobre los sentimientos que otros atraidos por el BDSM. Pero leerlos es peligroso. Podría resultar una excusa para poder volver a relacionarme con el BDSM. 

Debo estar siempre alerta.

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